domingo, 21 de diciembre de 2014

Feliz solsticio

La Noche Larga no era exactamente una celebración en la aldea. Era normal encontrar a toda la familia reunida alrededor del hogar a la puesta de sol, claro, dado lo que sabían que aguardaba fuera, en la oscuridad que se derramaba lentamente saboreando su momento especial. Las casas se llenaban de luces, y probablemente la familia más humilde se gastara todos sus parcos ahorros en velas o leña para asegurar cuanta más luz, mejor; luz que durase toda esa eterna noche, hasta el amanecer. Sobre todo, habría cánticos, en voz muy alta, cuanto más animados, mejor. Cantando ahogarían los sonidos que venían del exterior, de la oscuridad que campaba libre en el solsticio. Cantando podrían convencerse de que no estaban oyendo los aullidos desgarradores de las almas en pena, sino sólo el viento, sólo las ramas crujiendo. Cantando, convirtiendo en melodía temblorosa sus voces antes de convertirse en gritos, podrían mantener a raya el terror cerval que los atenazaba durante la noche más larga del año, cuando quien se adentra en la oscuridad es engullido por ella para no volver jamás.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Novedades de diciembre

Para empezar, mi primera incursión en el género de terror, titulada Ojos de Absenta, ha sido publicada en el número 9 de la Revista Valinor. Lleva un tono así decimonónico bastante adecuado a la tajada que lleva el personaje principal, y hay un gatito. "Oh, qué miedo", pensaréis, así sujetando el cartel de sarcasmo de Sheldon por encima de vuestras cabezas. Bueno, leedlo. A veces lo que más acojona es lo que parece cotidiano.

Greebo, el lindo gatito definitivo.


También me han avisado de que han seleccionado un microrrelato épico mío para esta antología. Siempre sube la moral, oiga. 


Hum... Ese parece un libro... Ese también... 
Mierda, ese tiene pinta de calcetines...

Aparte, diciembre tiene cierto carácter festivo en el que, por tradición, se mezcla el tema de intercambiar regalos con algo más de tiempo libre. La posibilidad "libro" sobrevuela esa circunstancia y no quiero dejar alentar al universo a que disfrute de las páginas imprevistas.

Así pues, gambas para el cuerpo físico y letras para el alma. Que este ciclo planetario que arbitrariamente hemos decidido que empieza en breve os traiga nuevas historias, nuevos universos e ilusiones a espuertas. 

Y música, que tampoco puede faltar.


lunes, 15 de diciembre de 2014

Ciclo de Cuentos Nipones

Este ciclo tuvo lugar en la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha en los meses de noviembre y diciembre de 2014. Con dos sesiones infantiles y dos para todos los públicos, el ciclo busca dar a conocer la cultura nipona mediante un elemento imprescincible del folclore como es la narración oral. Los cuentos tradicionales son un reflejo maravilloso de la forma de pensar de un pueblo, revelando sus miedos, aspiraciones y valores.

La bibliografía fundamental para elaborar este proyecto se basó en las investigaciones de Lafcadio Hearn y Luis Caeiro.






jueves, 11 de diciembre de 2014

Secretos literarios

A instancia de Marta Conejo, a quien conocí en un encuentro de escritoras y tengo pendiente leer (pretendo regalarme Mis alas por un beso esta Navidad), procedo a confesar "secretos" literarios varios. No sé si llamarlos así porque no tiendo a esconderlos, pero tampoco voy pregonándolos por ahí.

1. El universo Dragonlance es de lo peor que le ha pasado a la literatura fantástica. 

Sí. Lo siento. No, no lo siento. Libros y libros en los que no pasa nada. Los kender son un engendro grotesco. Los elfos y los enanos son una burda sombra de las especies redondas que Tolkien creó. Hay sólo un personaje decente y es Raistlin, que se merece un contexto sesenta veces mejor. Qué historia habría salido de no estar rodeado de pazguatos, Kitiara incluida. (Odiadme. Es una guay con ínfulas de grandeza que no le llega a su hermano a la altura de la sandalia. He dicho)

2. No he podido con La Fundación.

Tengo pendiente a Asimov, a mis años. Mea culpa quizá el haber intentado leérmelo con doce años, pero desde entonces no he sido capaz de hincarle el diente.

3. No aguanto los libros "de aventuras".

Los libros rollo "secreto masónico de tal catedral que es descifrado por el periodista de turno y la sexy bibliotecaria infravalorada" que están tan de moda me estomagan. Sobre todo porque normalmente se pasan trescientas páginas mareando la perdiz en el tema sentimental y no puedo con los sobreentendidos.

4. La deformación profesional me estropea muchas historias.

Los veo venir. Huy, este va a ser el malo traidor, esto va a acabar así, este va a morir. Es lo necesario para que la narración funcione. Es muy difícil sorprenderme y eso es triste. Sin embargo, me hacen los ojos chiribitas cuando consiguen partirme el pensamiento lateral.

5. Me estoy hartando de la fantasía real.

El rollo GRR Martin, que viene a ser un mundo medieval con una poca de magia, donde la gente se pasa la mitad de las páginas con los intestinos por fuera, refocilándose o regocijándose en sus necesidades fisiológicas me empieza a cansar. Que sí, que en la Edad Media era así y todo el mundo olía mal e iba al baño como todo hijo de vecino y se moría de caries. Ya lo sabemos. Eso es REAL. Cuando leo fantasía, quiero FANTASÍA. Unicornios y magia y un mundo donde pueda olvidarme de la prosaicidad del mundo real. Si quisiera mundo real antiguo cogería a Homero o a Shakespeare o a Catulo. Esta "fantasía real" que se lleva últimamente me hace imaginarme a los autores en plan Grinch, "¿Buscas magia? Te voy a dar yo..."
Tiene su gracia, en sus dosis, pero parece que es el rumbo que ha de tomar la fantasía porque mola más que sea "realista" (toma oxímoron) y no me gusta. Mi estándar es El Silmarillion. Ea.

6. Cuanto menos me entere de quién es quién, mejor.

Hay gente que se pierde con más de tres personajes. A mí me gusta perder el hijo de quién era el cuñado de quién y que salgan hijos secretos y amores perdidos a tres páginas del final, pero de forma que encaje todo de repente, rollo Cien Años de Soledad o El Círculo Mágico o, por supuesto, El Silmarillion. Me gusta tener que hacer un árbol genealógico al finalizar la primera lectura y tener que hacer una segunda lectura para descubrir las cosas que me he perdido antes. Hace que los libros duren más.

Pues ya está. La verdad es que se queda una nueva al ponerlo por escrito, oiga...

viernes, 28 de noviembre de 2014

Dentro del Laberinto



Hoy dejo los cuentos un ratito y me meto en camisa de once varas.

La primera vez que vi Dentro del Laberinto me metí tanto en la historia que me cabreé como un mono, por razones que pasaré a comentar después. Así sin meterme en visceralidades he de decir que es una historia de las buenas, con una heroína que se tiene que sacar las castañas del fuego sin superpoderes. Tiene un laberinto y bichos mágicos a cascoporro. No hace falta decir más.


Volvamos al principio de los tiempos. Ojo, que van a caer spoilers. Dos cosas hicieron en su día que me invadiese la indignación. Fue uno de esos momentos en los que tierna y núbil pensé "si yo hubiera escrito esta historia, otro gallo habría cantado".

1. Lancelot. Para que os hagáis una idea, en cierta escena que implicaba cocodrilos, una niña y su osito de peluche de la película Los Rescatadores mi madre me tuvo que sacar de la sala de cine porque no podía parar de llorar y de gritar "¡Suéltalo! ¡Suelta al osito!". A la niña que le den.
Bien, con estos antecedentes se puede entender que empatizase tremendamente cuando Lancelot desaparece y se lo encuentra en la cuna del niño. No, mira: el osito de una es sagrado. Es un casus belli tan aceptable como el de Mesina. Suficiente para mandar al niño al rey de los Goblins para que se lo coma vivo.
Hasta ahí, bien. El problema es que vuelvan de la aventura y le entregue al oso, en plan buen rollo. Ni buen rollo ni paraguas en vinagreta. Eso no se sotiene por ninguna parte. Como mucho, conseguirle al bebé otro Lancelot, pero nada de cederlo. Es una evolución que no tiene sentido. 

 Igualico que tener seis años y que te saluden las amigas 
de tu abuela todas a la vez. 
Terror en estado puro.

2. Las películas e historias de "anda leches, me he encontrado un mundo mágico" tienden a pecar de un apego excesivo al mundo real. Vale que el rey de los Goblins es un cabronazo manipulador con carisma y no es plan de pasarse la eternidad al lado de un perturbado mental semejante, pero en esta historia, como en muchas otras, la moza pierde el culo por volver a nuestra mediocre realidad. Eso me cabreó bastante. Parecía haber todo un mundo mágico por descubrir y ella sólo quería volver a casa. Podría haber intentado derrocarlo y hacerse reina del laberinto, o algo. Esto es como lo de los héroes que se apoltronan en cuanto pueden, ejemplo gráfico, Sam Gamyi. No me gusta que las aventuras se acaben. 

Ojo, esto no es negativo. Que las historias te generen alicientes para crear las tuyas siempre es bueno, y esta lo hace a carretillas, y se disfruta un montón.

Así que, al margen de mis reacciones viscerales, sentencio que es un peliculón que hay que ver sí o sí. Tiene laberintos y goblincejos. Vamos, que con los chuzos de punta que están cayendo forma parte del plan perfecto.

martes, 18 de noviembre de 2014

Cuentos japoneses de fantasmas

Este jueves los cuentos se desarrollan en el ámbito sobrentural, imbricándose en lo cotidiano dándole a las historias un cariz aún más terrorífico: no hace falta adentrarse en parajes abandonados ni en bosques oscuros para que los fantasmas te encuentren.

En Kinumé, por ejemplo, el protagonista es el miedo a la muerte. Un terror universal, que ha hecho ascender religiones, creencias y supersticiones, tratado en este cuento tradicional de forma diferente. Es curioso cómo se intenta, alrededor del globo, engañar a la muerte ya sea mediante juegos o súplicas.

Es importante mantener la palabra dada, como veremos en La mujer de nieve. Tanto en este cuento como en Los amantes nocturnos los seres sobrenaturales se pasean entre los humanos, pasando más o menos desapercibidos.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Cuentos al amor de la linterna


La primera sesión de Cuentos Nipones está dedicada al público infantil. En estos cuentos el valor se abrirá paso en el corazón de los personajes de las formas más insospechadas. Uno no puede ser valiente hasta que tiene que enfrentarse a lo que le da miedo...

sábado, 1 de noviembre de 2014

Cuentos Nipones


Pues eso: el mes de noviembre, Japón se colará en la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Los cuentacuentos para niños, con una puesta en escena dinámica y participativa, nos llevan a buscar la valentía de nuestra alma. Las historias para jóvenes y adultos nos embarcan en distintos viajes que no han de dejarnos indiferentes.

Me gusta contar cuentos. Se da un paso más a la hora de contar la historia, pudiendo añadir matices que no se pueden incluir en el texto escrito. Además, recibes la reacción del público en tiempo real y puedes reaccionar inmediatamente. Cada vez que cuentas un cuento es única. Tiene una magia especial...

lunes, 27 de octubre de 2014

Proyectos entre manos

Dice el refranero castellano que quien mucho abarca, poco aprieta. Una abarca mucho, sí, porque concentrarme en una sola historia habiendo tantas por contar me cuesta horrores, pero afirmo que aun así se puede apretar en condiciones. Igual no aprietas todo de una, pero es una elección. Los ritmos de escritura son distintos y complementarios.

Hay varias historias que han manifestado su voluntad de novelarse, sin quedarse en relato corto o semblanza poética. Estoy enfrascada en cuatro:

-El bosque. Tiene muchos animalitos y está saliendo un rollo ecolo que no me esperaba, la verdad. Es fantasía de la buena.

-Proyecto Saturnina. Terror manchego. Me lo estoy pasando pipa.

-Las Aberraciones. Es el que lleva más páginas, y también el que tiene pinta de costar más de criar. Este también es fantasía de pro.

-Los fantasmas dickensianos. Todo lo que doblé el lomo en Londres tenía que reventar por alguna parte.

Todo eso me traigo entre manos. No, no me dan las horas del día. Así que nada, hijos míos, a seguir escribiendo.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Historias vivas

Me intrigan los escritores que lo tienen todo pensado y planeado antes de empezar a escribir. No sé si ocultan algo o tienen poderes que los mortales no pueden osar evocar.

El hecho me es completamente ajeno. Normalmente empiezo a escribir sin tener ni puñetera idea de qué va a salir después. Una impresión, un sueño, una observación... Tras ser plasmados, puede que traigan algo más, o que se queden en media página melancólica. Nunca lo sé.

Un día coges un cacho de aquí, otro de allí, la sensación que se te ha quedado en la barriga después de ojear un álbum familiar y, de repente, tienes algo parecido a una estructura, a un armazón que vas llenando hasta que aparece el nudo de la historia, el problema gordo (o, al menos, uno de ellos). Es entonces cuando te das cuenta de que tienes una historia más seria entre manos. Es la historia la que va escribiéndose, pasando un kilo de las intenciones que tú tuvieses. "Buah, esto va a ser descarnado y cruel": no. Tus personajes deciden ponerse tiernos. "Aquí va a haber romance": no.  Cae hasta el apuntador sin dar opción a que se cree tensión de ningún tipo.

Eso sin meternos en el proceloso mar del borrado purgativo, que es un mundo aparte.

Así que, al final, suele ser necesario sacar el látigo y meter a las historias en vereda. Con El Tiempo de Viridia fue algo así: había un Cazador de brujas por un lado, un arquero muy hábil por otro, un laberinto chungo flotando en mitad de la nada... Se tricota todo bien y hale, ahí tienes una cimbra estupenda para hablar de dioses redivivos, de error y redención, de familia, de venganza, de libros antiguos y de bichos aberrantes. Y de amor, por supuesto.

No supe cómo iba a acabar hasta llevar un 85% de ella escrita. Lo que estoy escribiendo actualmente (varias historias a la vez, que una es "ansia viva") sigue el rumbo que le apetece. De verdad, no sé cómo los escritores pueden meter en vereda a sus obras desde el principio cuando son mis historias las que me guían a mí.

domingo, 19 de octubre de 2014

Curiosidades sobre "El Tiempo de Viridia"

1. No es mi primera novela escrita. Se podría considerar la... cuarta.

2. Comenzó como la historia de Kasmor. Floria no apareció hasta un par de años después, como parte de una segunda historia. No fue hasta pasado un tiempo cuando comprendí que tenían que unirse para crear algo más grande.

3. Nunca se revela el nombre del Ungido Necromante.

4. Hay varios personajes sacados directamente del mundo real, como Al-Duska, la temible pirata.

5. Algún día terminaré el mapa. Por un cúmulo de carambolas no he sido capaz de entintarlo nunca. Cuando lo haga, por supuesto, os lo enseñaré.

viernes, 10 de octubre de 2014

La Tejedora

Siempre tenía mucho cuidado cuando se vestía. Por alguna razón que sus súbditos más allegados no terminaban de comprender, se hacía su propia ropa con telas de procedencia diversa y, a veces, desconocida. No entendían muy bien cómo alguien con su poder y su rango no se valía de una modista para esos encargos mundanos, pero se abstenían de hacer comentarios y, sobre todo, de preguntar.

Ella ponía mucha atención en los detalles. Había aprendido qué cantar mientras daba forma a sus corpiños, enhebrando hechizos en las agujas, entorchando hilos con encantamientos que indujeran a quien la contemplase a la fascinación, la admiración o el miedo. Podía pasarse el día entero junto a la ventana, cosiendo despacio, en la más completa soledad.


Aquella mañana había elegido un largo vestido de seda roja, confeccionado durante los crepúsculos de los últimos meses, bordado en las mangas con unos inquetantes dragones escarlata. Mientras avanzaba despacio sobre su alazán negro, las puntadas refulgían, y ella sonreía satisfecha. Le gustaban las victorias. Poco a poco conseguiría su objetivo, cayera quien cayese, siguiendo a su destino y amparada por su derecho; sin conocer, ya que estaban lejos de su discernimiento, el arrepentimiento ni la contrición.

lunes, 6 de octubre de 2014

Da besos

-Venga, da besos.

Tener cinco años e ir de visita es convertirte en esclavo del bien quedar de tus padres. Tienes que poner tu mejor sonrisa ante un montón de extraños que claman tener lazos sanguíneos contigo y tú no recuerdas haber visto en tu vida. Y todos, toditos, sin excepción, huelen a colonias cuya base probablemente sea azufre y alcanfor. Sí, das besos, porque quieres ser una niña buena, y pasas del olor a cigarro al café revenido, del perfume floral a la naftalina, todo ello sin protestar; quizá arrugues la nariz ante el alcohol o el Barón Dandy. No puedes rebotarte cuando te pellizcan las mejillas como si fueses de goma y no sintieses dolor.

Cuando acaba semejante suplicio te das la vuelta disimuladamente y te limpias con la manga, como puedes, los catorce pintalabios que te han dejado la cara como un lienzo de Pollock. Acudes, aliviada de que se haya acabado todo, al regazo de tu abuela, a su olor familiar y tranquilizador, a su ropa que no pica y su abrazo que no ahoga, para jugar con el cordoncillo de sus gafas hasta que el entorno sea seguro, y a los intrusos no haya que besarlos más.

sábado, 4 de octubre de 2014

El griego en Toledo

-Santos muertos y cielos del día del Juicio Final. ¿Es así como vas a ganarte la vida?
El pintor no contestó. Sumido en el remanso de paz de la veladura, pudiendo dedicarse a la delicadeza de ese pequeño detalle después de una noche plácida, sin pesadillas, apenas prestaba atención a las palabras que podían arruinarle su asueto mental.
-He oído cómo se quejaban del otro santo. Dicen que parece que está tísico.
Lentamente, su cerebro empezó a procesar la información y gruñó. Intentó respirar, contenerse, que las compuertas no cedieran.
Una mota de polvo se posó sobre el albayalde que tenía preparado en la paleta. Adiós a su blanco purísimo y a la impecable veladura.
Se incorporó, desparramando los disolventes en el suelo, con un rugido. Lanzó al suelo el delicado pincel de pelo de marta y cogió otro, más basto, que había estado secándose bajo la ventana, dirigiéndose al lienzo del final del estudio, que descubrió con otro grito.
-¿Tísico? Moribundo debe estar. Como todos. Vamos a morir, estamos muriendo, y en esta oscuridad sólo caben débiles respladores de color. Ventanas a la paz, que te empeñas, os empeñáis en romper.
El cielo de la pintura era un remolino de nubes oscuras, surcado por relámpagos antinaturales. Los edificios no estaban donde debían estar.
-No sabéis lo que hay ahí fuera. Su hubiéseis visto lo que yo he visto.Si supiérais lo que yo sé.
Descargó una pincelada verde llena de rabia sobre el cielo plomizo. Rebulléndose, se perfilaron, o intentaron tomar forma, los rostros, las aberrantes facciones de lo que jamás habría podido ser humano. El pintor sonrió con una mueca de triunfo.
-Los miraréis y no sabréis que están ahí. Intuiréis su malignidad, cómo esperan, cómo os contemplan.
-¿Esperas contenerlos para siempre?
-Me enseñaron algunas cosas en Venecia. Una prisión a plena vista es lo más seguro. No les gusta. Atrapados en una forma... O en la forma de algo sin forma, como una nube, donde nadie se ponga de acuerdo en lo que ve. No tienen forma de atacar así. No hay sueño donde deslizarse.
Un nuevo remolino había aparecido en la pintura. El artista, agotado por esa sola pincelada, empezó a canturrear en griego para sus adentros y miró a su alrededor. Estaba solo en el estudio. Lo había sabido desde el principio.
Podían acechar. Podían intentar volverle loco, pero había visto demasiadas cosas como para sucumbir ante trucos baratos. Lo que no podrían sería escaparse de sus celdas enmarcadas, de los grilletes de aglutinantes cuya receta secreta había llegado hasta él de los sacerdotes de Eleusis. Tenía una misión, había hecho un juramento, y protegería la ciudad de los secretos hasta más allá de su propia muerte, confinando a lo que amenazaba a este mundo a colgar de las paredes, con su derrota ante sus narices, analizándolo, admirándolo y jamás comprendiéndolo del todo; condenándolo a una eternidad de odio y frustración.
Dejó el pincel en el tarro de disolvente y cubrió el cuadro. Suspirando, volvió al caballete. Tenía veladuras que matizar.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Expolia

En la ciudad de las tres culturas, una cuarta aguarda, paciente, el momento de culminar su venganza. Están ahí, esparcidos por toda la urbe, embutidos en mamposterías vetustas, escondidos en cimientos estratificados. No pasan desapercibidos y lo saben. Nos vigilan. Nos evalúan.

Esperan.

Para nosotros, sometidos a las leyes biológicas, es difícil asumir que unos trozos de roca metamórfica total o parcialmente labrados albergan consciencias transtemporales que sólo los poetas malditos podrían atisbar, describiéndolas con sus adjetivos imprecisos y su narrar delirante. Su sed de revancha los ha dotado de una paciencia infinita y aguardan tranquilos el momento de alcanzar su libertad. Mientras tanto, no están ociosas.

Mas, si queremos tratar de entenderlos, hemos de empezar por el principio. Nosotros apenas les importamos. Somos un contratiempo ínfimo comparado con el cataclismo que los encerró en piedra, en las eras geológicas que ningún ser vivo -o,al menos, ningún ser que se ajuste a lo que nosotros concebimos como "vivo"- recuerda. No conocemos sus crímenes, pero dada la proporción del castigo, deducimos que se trató de verdaderas atrocidades. Sus enemigos trataron de que su prisión fuese lo más segura posible, pero no contaron con el pensamiento abstracto que las amebas evolucionadas en homínidos terminarían desarrollando. No se imaginaron que pudieran existir en este universo la arquitectura y la escultura, ni que sus cautivos del mármol blanco fuesen mutilados; cincelados en forma de sillares y labrados con cuadrifolias.

Nuestros antepasados, habitantes y trabajadores de esta ciudad condenada, aprovecharon aquella veta maldita, que parecía tan viva y apetecible, en tantas construcciones como pudieron. Ese paso los liberó al mundo, a la luz, y pudieron desplegar su influencia. Somos incapaces de comprender el cómo. Desde entonces, no han cejado en su empeño de atraer nuestra atención. No han dejado que nuestros pequeños avatares políticos obstaculicen su plan. Cuando los edificios fueron derribados y sus piezas desmembradas, encontraron la forma de permanecer visibles.

El misterio que rodea su percepción no desvela cómo han conseguido embaucarnos, cómo consiguen atrapar nuestros ojos aun ahora, provocando nuestra fascinación. Quizá se alimenten de ella. Nos llaman desde los muros, destacando con su blancura entre el gris y el pardo circundante, y ostentan, cuando pueden, las formas que los artesanos les dieron. Han despertado así en muchas almas la necesidad de buscarlos, de desenterrarlos, de sacarlos a la luz. Efusivos eruditos y orgullosos arqueólogos se regocijan cuando una nueva pieza de mármol es descubierta. ¿Quién sabe qué más corazones han inflamado, y cómo? No es casualidad que éstas, las nuestras calles, estén preñadas de misterio y circulen las leyendas como lo hacen. Son ellos. O ello. No sabemos si en su dimensión es posible un plural.

Las piedras están ahí. Las piedras hablan, sin lenguaje y sin palabras, y en nuestra parca consciencia ignoramos que somos sus marionetas. Sus herramientas. No podemos saber cuál es su objetivo, pero por ahora se contentan con salir a la luz y mirarnos desde los muros y murallas. Han conseguido que las reaprovechemos, civilización tras civilización; hemos caído bajo su hechizo, su yugo, su poder. Estamos, inconscientes, en sus manos, a merced de su pétrea voluntad. No podemos saber qué están haciendo con nosotros, a dónde nos llevan, si nos están utilizando para consumar una venganza atávica, cruel, contra la que no nos podremos, inocentes, rebelar.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Historia de una pelusa

La pelusa vivía bajo la cama, tras una de las patas, parapetada convenientemente entre ésta y la pared. En las sombras, se nutría de pelos abandonados, yeso caído, miguitas desharrapadas y excitantes elementos indeterminados que los habitantes de la casa traían de la calle pegados en la suela de sus zapatos.

Había luchado mucho para llegar a ser una pelusa decente. En un principio sólo había sido una mota de polvo, volátil y voluble, que podía haber acabado sus días atrapada en un trapo. Sin embargo, su ambición la había llevado a aliarse con fibras recias y a codearse con trémulas partículas de dudosa moral.

Sabía que no le quedaba mucho tiempo. Había crecido demasiado. Habían detectado su presencia. Esperaba que no recurriesen a la temible aspiradora; si era sólo una escoba lo que la esperaba, tendría opción a defenderse. Si...

No tuvo tiempo para pensar. Unos dedos decididos la cogieron en volandas y la arrancaron de su pata protectora, desgarrándola. Sin poder reaccionar, reconoció la ventana, y de repente dejó de sentir los dedos que la apresaban para pasar, con un vértigo infinito, a deshacerse en el viento, maravillada en sus últimos instantes por la incomparable sensación de volar.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Tap, tap

Tap, tap.

Las gotas de agua golpeaban rítmicamente la ventana, cayendo desde el canalón, dejando surcos en el polvo ennegrecido, creando una débil ranura por la que entraba la luz.

Tap, tap.

La sangre, sin embargo, corría en hilos silenciosos por sus piernas, asumiendo el papel de las lágrimas que no se atrevía a derramar. No podía, sin embargo, limpiar un ápice de la suciedad que sentía envolviéndola. No habría luz para ella. Nunca más.

Tap, tap.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Vapor de dignidad

Allí estaba él, de barro hasta las rodillas, envuelto en un hedor insoportable que llegaba a embotarle los oídos, intentando sostener su carga un segundo más, mientras su espalda aullaba de dolor. Era imposible escapar de allí sin consecuencias. ¿Cuánto podría aguantar? ¿Por qué estaba haciendo todo esto?

Soltó su carga en el lugar indicado, resoplando, y volvió a cruzar el barro apestoso en busca de la siguiente remesa. Alguien le había dicho una vez que el trabajo dignificaba. Si aquello tenía algo que ver con la dignidad, que viniese dios y lo viese. Que se metiera él en esa charca maloliente a partirse el lomo, a ver si luego era capaz de salir con la cabeza alta, y no doblado y sollozante tras nueve horas de dolor.

El hombre que había sido llevaba mucho tiempo muerto. No quedaban ya sueños, esperanzas ni anhelos. Aquel que fue no se habría conformado con vivir un día más una vida que no era tal.

En el despojo que se arrastraba vendiendo su tiempo por un bocado y un techo no había sitio para la poesía o la belleza. Sólo le quedaba llorar, asumiendo un duelo eterno y amargo por la pérdida de la que fue su identidad.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Arquetipos VI: El lastre

Este tipo de personaje, junto con el Guay, está sacado directamente de la vida real. Suele acabar en la historia por estar en el lugar adecuado en el momento preciso o por circunstancias ajenas a la voluntad del resto del elenco. No sabe hacer nada. Está ahí porque tiene que estar. Tiende a cagarla. Sobra.

Dependiendo del resto de sus características, puede evolucionar y aprender a hacer algo -o, simplemente, dejar de cagarla-. Igual tiene su momento de gloria, como Pippin. Suele servir también para que lo secuestren y haya que rescatarlo. Mayormente, estorba.

¿Queréis una combinación letal? Lastre+Guay. Lastre+Alma Torturada. Huid, insensatos.

Estábamos todos pensando lo mismo.

lunes, 25 de agosto de 2014

Arquetipos V: El Elegido

Admitámoslo: en un 80% de las veces, el Elegido está pidiendo a gritos una somanta de hostias rebozadas en metralla.

Suele ser alguien que vivía feliz criando ovejas/inserte aquí su ocupación prosaica y que un día descubre que es el único que puede hacer X. X tiende a ser algo chungo, muy chungo, que implica poner el riesgo su vida para salvar a su pueblo, al país entero, al mundo, al universo, al tejido de la realidad o a su cabra moribunda. También suele conllevar atributos chachis que le ayudarán en su tarea (por algo es el Elegido), tenga que desarrollarlos o los aprenda enchufándose un botijo de Kung-Fu.

¿Qué pasa? Que en ese 80% de los casos, al Elegido no le mola un pelo ser el Elegido. Como se le junte con la adolescencia (Buffy, Garion) ya podemos prepararnos para un muestrario de rabietas y pataletas en buffet libre. El "oh, por qué a mí" victimista es su especialidad. Suele haber un Maestro por ahí suelto que le dé la zarzuela de palos que va pidiendo a gritos. Normalmente reculan y aceptan su destino, aunque a algunos les cuesta más que a otros.

Cazo vampiros como quien recolecta tulipanes


Suelen ser muy cansinos. Todo les pasa a ellos. Su tema de pensamiento favorito es "qué difícil es ser yo". Combinan bien con el Niño que se cae del guindo y con el Empanao. Cuando evolucionan bien (ese 20% restante) pueden tener un punto interesante. Me extraña que con sus poderes chachis y demás, después de salvar al mundo, se aburguesen y se dediquen a rascarse el higo. Supongo que es porque les ha venido todo dado. Los no-elegidos, los que han tenido que currarse el asunto, tienden a hacer algo más con lo que han conseguido (así a bote pronto estoy pensando en Tony Stark).

La pareja Elegido/Pringao funciona bastante bien. Es algo que se ve en la vida diaria. Tienden, también, a convertirse en el Héroe. Si no lo hacen, una de dos: o tenemos un personaje profundo como la picadura de un mosquito tigre o un niñato con una espada al cual le tienen que sacar las castañas del fuego.

Creo que los ejemplos de Elegidos los podéis aportar vosotros en los comentarios, que los hay a carretillas.


viernes, 22 de agosto de 2014

Arquetipos IV: El alma torturada

Hicieron -o les hicieron- algo en el pasado. O, quizá, no hicieron nada. O van a hacer algo. O les están haciendo algo. Sea como sea, o se sienten culpables y van por ahí con mirada de héroe romántico, o existen sufriendo por las esquinas.

Es un rol cojonudo para mezclar con otras facetas, como el eneldo. Hay packs interesantes, como el guay+Alma Torturada (Seda, Crónicas de Belgarath) y otros más clásicos como el héroe+Alma Torturada (Aragorn, todos sabemos de dónde). Narrativamente da mucho juego y es un arma que, en manos de autores hábiles, crea personajes de profundidad interesante, como Danekal (El Sueño de los Muertos), una suerte de Niño que se cae del guindo+Alma Torturada+Os Vais a Cagar.

Mi suegro me tiene comidita la moral.

Como el eneldo, comértelo solo no tiene sentido. Un alma torturada pelada y mondada campando por una historia pide a gritos un menhir en la cabeza. Usadlo con moderación, es vuestra responsabilidad.

Otra Alma Torturada desde el primer párrafo es Floria, de El Tiempo de Viridia.

jueves, 21 de agosto de 2014

Miscelánea

Esto es una colección de enlaces variados mostrando mi mínima huella digital.

Recorte del ABC. En él se comenta el fallo del concurso Cuentos de las Cuatro Calles.

I Certamen Literario Jacaranda.

Presentación en La Tribuna de Toledo. Me hizo mucha ilusión.

Día de las Bibliotecas. 24 de octubre de 2014. Me lo pasé pipa hablando de creación y de lectura en la Biblioteca de Castilla-La Mancha.

Fantasía Épica en español. Pues esó, ahí está.

El Tiempo de Viridia en escritores.org.

Ciclo de Cuentos Nipones.

Álbum con la final del V Certamen de relato y narración oral Hijos de Mary Shelley.

Entrevista en la web de Sportula, donde sabréis lo que pasa con los huevos de bibliotecario.

Nominación de El Tiempo de Viridia a los Premios Atlantis.

martes, 19 de agosto de 2014

Cristal Oscuro

Cristal Oscuro es de esas historias que dejan huella. Lleva pterodáctilos reveníos, salen los primos hippies de Alf y tres soles. No tiene nada que ver con el mundo real y ahí está la gracia. Está tremendamente bien contada. El chaval protagonista es un Empanao clásico (memorable es el momento de "¡Pero yo no tengo alas!") a través del cual nos sumergimos en una acción poética, épica y deliciosamente redonda. También es un Héroe. Tenemos un Maestro y una Vieja con Mala Leche, así como una Rata Podrida. Y una Moza. Completa el percal un entrañaberrante Bicho Acompañante.



Destaco su valor como referente de la épica poética, al más puro estilo Silmarillion. Sin coñas grotescas, con humor blanco sin taburetes; lo que viene a ser una historia mágica. Es un contraste con los últimos tiempos, donde el exceso de realidad exacerbada empieza a marearme un poco. Esto da para explayarse otro día.

En fin, que es de las que hay que ver.

domingo, 17 de agosto de 2014

Abocados al género: Presentación. Taron y el caldero mágico

Hemos visto todos como la fantasía y la ciencia-ficción han pasado de ser cosa de frikis y niños a ser algo aceptado socialmente. A los amantes del género de toda la vida se la pela si está de moda o no (a no ser que les mole ser superespeciales y tengan alergia a los nuevos ricos), a quien no lo conociera, lo descubra y le guste seguirá dándole tema aunque se pase de moda y quien lo consume como quien se cena los garbanzos porque es lo que ha puesto su madre para cenar le dará a otro palo cuando se diluya el boom. Fin. El tema aquí es otro. Muy nostálgico.

Quiero repasar así a vuelapluma, los días impares, aquellas historias que nos abocaron al género en nuestros tiempos mozos, cuando había videclubs. Más que nada, por dar ideas para tardes de domingo como ésta o para viajes eternos en metro o tren. Hoy, para empezar, Taron y el caldero mágico, que lo tiene todo, gorrino chato incluido.



sábado, 16 de agosto de 2014

Arquetipos III: El guay

El guay va de sobrado. Se mola mogollón. Puede que tenga razones para creérselo o que sea un saco de ínfulas. Va por ahí destilando molonina y, en general, o los amas o los odias. Además las cosas suelen salirles bien, a los muy mamones. O quieres ser como ellos o que les caiga un piano de plomo en la cabeza. En cualquier caso, encandilan al lector, si se saben usar bien.

Combina con todo. Con TODO. El Equipaje de Rincewind es un buen ejemplo. Puedes echarle el barniz guay al Elegido, al Maestro, al Malo Maloso, a la Moza, a las acelgas con pimentón. Si lo mezclas bien y encaminas el guaycismo correctamente, tienes una diana perfecta de afectos y odios.

Últimamente me he encontrado mucho guay convertido en Sacrificio. Es una combinación interesante.

Mirando p'a Dorne

Hay un guay por antonomasia y todos sabemos quién es. Es un Maestro Alma Torturada Guay Héroe. Lo sabe todo y, lo que no, lo averigua. Vive rodeado de Empanadas. Va dejando Sacrificios allá donde va. Es de una complejidad fascinante y, en buenas manos, es una gozada de personaje.

¿Quién si no?

Otros ejemplos de guay: Evan (El sueño de los muertos), Boromir (LOTR), Seda (Crónicas de Belgarath), Han Solo (Star Wars), Jack Sparrow (Piratas del Caribe), Kvothe (El Nombre del Viento), Oberyn (Canción de Hielo y Fuego), Tony Stark (Ironman), Lince. Insisto, los hay a patadas. Rara es la historia que no lleve su guay. ¿Cuál es vuestro preferido?

viernes, 15 de agosto de 2014

Arquetipos II: El Maestro

El Maestro tiende a ser un viejo que lo sabe todo, le explica al Empanao cómo van a ser las cosas y ha tenido una juventud/pasado interesante y a menudo desconocido. Sus posibilidades de morir son altas. Normalmente tiene unas ideas claras sobre qué está bien y qué está mal, o qué es lo que hay que hacer y lo que no. Suele tener, además, que lidiar con las idas de pinza del Elegido (otro que ya veremos) para meterlo en vereda. Es un clásico entre los clásicos. Admite infinitas formas de desarrollo. Se puede combinar con Alma Torturada, con Guay, con Tío que resulta ser otra cosa...

Maestro, Alma Torturada, Sacrificio y del Alcoyano.

No suelen pedir guantás a gritos, probablemente por aquello de la edad. Tienden a salir admirables y redondicos. Probablemente su figura esconda algún componente freudiano, pero ya en berenjenales de once hinojos no me voy a meter.

¿Ejemplos? Gandalf (LOTR), el Profesor Xavier, Magneto (X-Men), Obi-Wan (Star Wars), Belgarath (Crónicas de Ídem), Morgenes (Añoranzas y Pesares), Elodin (El Nombre del Viento), el Ungido Necromante...

miércoles, 13 de agosto de 2014

Arquetipos: Presentación. El "Empanao"

Estrenamos la sección Arquetipos. En ella exploraré los arquetipos más comunes del género fantástico, con sus subtipos y mutaciones, aportando ejemplos concretos. Es muy divertido cómo ciertos roles son adoptados por personajes radicalmente diferentes entre sí en las diferentes historias e, incluso, dentro de la misma, dependiendo del contexto o el momento en que los pilles.

Hoy vamos a profundizar en la impagable figura del Empanao. El Empanao es un personaje imprescindible, sobre todo en mundos con bichos extraños que no has visto en tu vida, religiones que parten el pensamiento lateral y demás. Es el vehículo a través del cual nos van a explicar las peculiaridades del mundo en que nos estamos adentrando.

Si la narración es omnisciente, probablemente el autor aprovechará para señalarnos las peculiaridades que quiera resaltar sobre este nuevo mundo a ojos del lector. Hay muchas formas de explicar por qué hay gallinas verdes tomando el té en la boca de un volcán: el Empanao puede preguntar a la gallina alfa por qué están allí, puede recordar con nostalgia cuando su abuelo se lo contó de pequeño o emocionarse pensando en lo feliz que será cuando consiga ser una gallina verde.

"Eso es un elfo. Eeeeel-fooooo. No, no se comen".


Si el narrador es una tercera persona sesgada, una vez nos coloquemos en el punto de vista del Empanao nos identificaremos con lo perdido que está mirando las gallinas verdes. Se hará las mismas preguntas que nosotros. "¿Gallinas verdes? ¿Lo qué?". Tendrá que preguntar o investigar. Alguien le contestará y le/nos explicará hasta el último cromosoma de las gallinas verdes.

Si tenemos una narración en primera persona pasará más o menos lo mismo que con la tercera sesgada, sobre todo si el Empanao es el protagonista. Si es uno de los subalternos, el que nos dé el punto de vista se pondrá a contarle la leyenda de las gallinas verdes.

El rol de Empanao puede saltar de personaje a personaje. Igual el que no ha visto una gallina verde en su vida se convierte en el guía perfecto en los pantanos de las alubias pintas y les da una lección sobre la confección de fabadas a punto de cruz a todos los demás, que se han convertido en Empanaos en ese capítulo.

Las sagas de fantasía sin Empanao resultan un poco complicadas de leer. Estoy pensando en concreto en La Serpiente Uróboros, en la cual salen trescientos bichos en las primeras cinco páginas y no hay dios que se entere de de qué va cada uno. Necesitamos Empanaos que nos representen, con los que nos identifiquemos, a través de los cuales nos guíen.

Ejemplos de Empanaos: los cuatro hobbits (LOTR), Simón (Añoranzas y Pesares), Garion (Crónicas de Belgarath), Lince... En general, cualquiera que ande mirando y no sepa qué es eso que pasa ante sus ojos.

¿Más ejemplos de Empanaos? Cuéntanoslo en los comentarios.

lunes, 11 de agosto de 2014

El Tiempo de Viridia




"Floria no sabe cuál es su lugar en el mundo, pero está segura que no está dentro del Clan, encadenada a los Ritos de unos Ancestros en los que no cree. Buscando una salida a su desesperación, se pone al servicio del Barón en una confusa misión que la conducirá a los más sórdidos rincones de Nahsga y al regazo de los altivos Cazadores, bajo el yugo de Viridia. En su conflicto milenario se verá inmersa, tomando partido por uno de los bandos en pos de la supervivencia de los Clanes, luchando junto a poseedores de Dones tan peligrosos como los necromantes o los licántropos, pugnando 
por controlar el suyo propio. Lo que el tiempo se ha encargado de olvidar 
será recordado de nuevo, y el mismísimo cielo sangrará
 cuando los Ancestros se rebelen contra los Poderes Innombrables".



El Tiempo de Viridia fue la segunda novela que di por terminada. Después de una trilogía pantagruélica que tardó unos quince años en ser terminada, una novela autoconclusiva parecía jauja. Han querido los hados que, pese a ser una hija menor, haya terminado siendo la primera obra editada.


Oye, pues tiene buena pinta...
¡Quiero leerlo y no tengo un duro!

No problem! En la Biblioteca de Castilla-La Mancha tienen un ejemplar prestable. Las bibliotecas molan un montón. Creo que hay una cosa muy útil llamada "préstamo interbibliotecario" que hace que la distancia no sea un problema.

Quiero comprarlo, ¿Dónde lo tienen?

En las principales plataformas de "lo compras por intenné y te lo mandamos a tu casa" y en librerías bonicas.




¿Y cómo se cantea?





 

viernes, 1 de agosto de 2014

Vida y milagros

Sobre este blog

No está lleno de consejos que sean la panacea y os conviertan en el superescritor del siglo.
No tiene recetas milagrosas ni fórmulas magistrales.
Tiene, sin embargo, ganas de incitar a la reflexión.

Es un sitio donde suelto mis reflexiones. Principalmente, son reflexiones sobre las actitudes a la hora de escribir y corregir, basadas en mi experiencia y en lo que he visto con estos ojitos. Seguro que hay mucha gente que se haya visto en mi situación alguna vez; por ejemplo, corrigiendo cosas que se empezaron a escribir en la adolescencia y ahora llenan de vergüenza ajena. Cualquiera que haya lidiado con el fracaso o el síndrome del impostor se va a sentir identificado con algunas cosas.

Hay mucho de mis libros, porque son el fruto de mi experiencia como escritora. También hay recomendaciones literarias, porque gran parte de ser escritor es leer hasta que se te caigan las pestañas, y cosas que me cabrean o fascinan al respecto de leer, escribir y... Vivir. Así que hay lecturas obligatorias, mucho contenido relacionado con Japón y videojuegos.


Sobre mí

Nací en 1984 en Toledo. Viví en Madrid, Almagro y La Unión a tenor del concurso de traslados de mi padre, hasta que en 1992 aterrizamos nuevamente en mi ciudad natal.



Me licencié en Historia del Arte y después me convertí en experta en Gestión Documental de Museos. La crisis me explotó en los hocicos según acabé la carrera, así que no me quedó otra que aventurarme en el mercado laboral con un machete entre los dientes. Como toda mi generación, vamos.

He trabajado como monitora de campamento, promotora, cuentacuentos e incluso "team member", que es como llaman en las franquicias londinenses a los peones a los que explotar haciendo bocatas, espachurrando remolachas en la licuadora y fregando suelos a rodilla hincada.

Estuve medio año trabando como Localisation QA Tester de videojuegos, lo que viene a implicar revisar cantidades ingentes de texto y pasarse el mismo juego treinta veces. Si me llegan a decir que iba a poder vivir de eso mientras limpiaba la roña del interior del microondas en la cafetería de los horrores me da una angina de píloro. También he traducido videojuegos modestos y contenido relacionado. Creedme, no es tan glamuroso como suena. Hay una cosa llamada "acuerdo de confidencialidad" que hace que me muerda la lengua cada vez que paso por delante de un GAME.

Aquí sigo, sin escupir el machete, a ver hasta dónde puedo llegar.

Podéis ayudarme a sobrevivir lejos de la hostelería y, a la vez, perderos en mundos donde no existen las licuadoras leyendo mis libros, o soltando algún like en Facebook, o siguiéndome en Twitter o, aún mejor, comentando con vuestros colegas que habéis hecho cualquiera de esas cosas.